Rebeca González, coordinadora AES: “La equidad en Educación Superior no sólo tiene ver con el acceso, sino que también con la permanencia”

El área de Acompañamiento en la Educación Superior de PACE-UCSH enfrenta nuevos desafíos. En esta entrevista, la coordinadora Rebeca González detalla las oportunidades que implica la extensión a dos años de los apoyos brindados al estudiantado y reflexiona sobre la importancia del acompañamiento en el ejercicio del derecho a la educación.

¿Cómo describirías la propuesta de Acompañamiento en la Educación Superior de PACE UCSH?

Nuestra propuesta como AES tiene, en términos generales, un fuerte componente respecto al enfoque de derechos, es un equipo que está buscando siempre reflexionar y plantearse nuevos desafíos. Eso involucra desde el diseño hasta cómo se implementa. En AES destaca el cómo pensamos el acompañamiento académico mediante figuras establecidas como mentores y diferenciamos este espacio de las las tutorías guías, , las cuales son hechas por pares, es decir, otro elemento que nos destaca es que el acompañamiento psicoeducativo no está solo en un profesional, sino en la figura complementada por un par, que es central y clave para el seguimiento y levantamiento de necesidades, en este acompañar la primera etapa de la integración universitaria.

Otro punto que nos describe como propuesta es el compromiso que existe desde los equipos, desde el Programa y la Coordinación Ejecutiva, respecto a la equidad de la Educación Superior y sobre cómo hacemos que este sistema vaya en línea de una conformación más equitativa para todo el estudiantado y eso no solamente tiene ver con el acceso sino que también con la permanencia. Hay un compromiso por poner estos temas en la palestra pública e interna también.

¿Qué importancia tiene el acompañamiento para asegurar la permanencia del estudiantado? Siempre se habla sólo del acceso.

Justamente esa línea tiene que ver con propiciar trayectorias que sean fluidas y continuas y eso significa que no nos quedemos sólo con la idea de que ingresen a la Educación Superior, sino que, una vez que ingresan, qué les ofrecemos, cómo aseguramos que no se vayan a la primera dificultad o ante las primeras problemáticas que puedan surgir. También buscamos acompañar y facilitar esa transición, realizando ajustes institucionales que perduren en el tiempo. En la Enseñanza Media sabemos que nuestro sistema educativo nacional dista mucho de lo que es Educación Superior, por diferentes razones. Entre el ritmo, dinámicas, la forma de evaluar, la forma de entender la obligatoriedad de esta educación, se da un quiebre importante. A les estudiantes que provienen del Programa PACE les va muy bien en sus establecimientos, entonces uno de los primeros problemas tiene relación directa con las notas, cómo esas calificaciones van generando la imagen propia en función de la autoestima y de cómo yo creo que soy y me ven. Cuando las buenas notas se contrastan con las dificultades del primer año universitario y las exigencias que implica, se afectan varios elementos. Las exigencias y las brechas que existen, ya que nuestros establecimientos son principalmente técnico-profesionales, pero no es sólo un tema de contenidos, también tiene que ver con otros factores como la situación socioeconómica, la composición familiar, etc.

¿Qué rol juega en este sentido el acompañamiento psicoeducativo?

Las dificultades tienen mucha relación con las notas y la percepción de autoeficacia, con cómo se afectan de acuerdo a los resultados que obtienen y cómo pueden revertir esa imagen, cómo mi familia interviene a favor o no en eso. Hay familias que no están tan de acuerdo con los estudios, entonces también pueden ser un riesgo en el apoyo, ya que algunas prefieren que estén trabajando o cumpliendo otras labores domésticas. La familia es un agente clave al que estamos considerando como desafío.

Otro punto tiene que ver con las dificultades iniciales en la integración del estudiantado, más del 70% son primera generación de ingreso a la Universidad, entonces no tienen referentes universitarios, no hay familiares o amistades que hayan pasado por esas experiencias. La aproximación, que facilita el moverse e integrarse al proceso, no la tienen. Todo es novedoso y cuesta equilibrar respecto de lo que está siendo un indicador del rendimiento. No existe cómo calibrar eso, entonces se llevan por la intuición. Un estudiante que ingresa a primer año pasa por esto incluso teniendo referentes, es algo nuevo y el acompañamiento se vuelve fundamental.

¿Consideras que el acompañamiento forma parte esencial del ejercicio del derecho a la educación?

Las barreras no son para estudiantes PACE exclusivamente, son para todas las personas que están ingresando a la educación superior. Una vez que entran, todes deberían tener la posibilidad opcional, ya que todos nuestros apoyos son voluntarios, de discernir si es necesario para sobrellevar y adaptarnos de mejor manera a este nuevo espacio, con nuevos códigos y personas. Una forma de hacer valer ese derecho es que sea para la totalidad del estudiantado.

¿Cuáles son los nuevos desafíos ahora que el acompañamiento se extiende dos años y cuáles fueron las razones que impulsaron este cambio?

Implica varios desafíos porque llevamos tres generaciones acompañando el primer año y antes debíamos acotar nuestras acciones a un período, entonces ahora ampliarlas es también una oportunidad de tener más tiempo. Porque un año no basta, no es suficiente, es imposible asegurar la permanencia del estudiantado trabajando solo dos semestres.

Ahora podemos hablar de continuar en la carrera y con miras a la titulación, con dos años podemos profundizar en aspectos que tienen que ver con habilidades académicas, pero también con habilidades piscoeducativas, sociales, que te permitan desenvolverte en este espacio pero que vaya más allá de la Universidad, que tenga que ver con una formación y aprendizaje integral. Eso no sólo se ve impactado en el primer y segundo año, sino también en la vida y en esa proyección profesional. Las habilidades tienen ese propósito, que quedan como herramientas. Hay estudiantes que tienen habilidades, no lo desconocemos, traen consigo algunas y tenemos que desarrollar otras. Por el momento trabajamos con tres grandes dimensiones: una es la autorregulación, donde queda muy claro cómo se aborda el acompañamiento académico a través de la metacognición. La autorregulación impacta en lo psicoeducativo, en cómo voy reflexionando el aprendizaje y me planteo metas nuevas.
La segunda tiene que ver con una participación activa: de la inclusión nos pegamos un salto. No es que haya que incluir, sino que otorgar herramientas a cada estudiante para que pueda ser un agente activo en el contexto en el que esté. Esto significa entender al estudiante en su autonomía, no propiciarla, porque ya la tiene. Ver cómo desde esa autonomía fomentamos una participación activa, que no tenga dificultades para levantar la mano si quiere opinar o participar de una asamblea, es apropiarse del espacio.

La tercera parte tiene que ver con la identidad estudiantil, sobre cómo esta identidad, vinculada con el sello de la Universidad, con el sistema preventivo de Don Bosco y los Derechos Humanos, no sólo se ven en su desarrollo como estudiantes sino como futuros profesionales.

¿Cómo proyectan el trabajo de este año considerando el escenario político y social, cómo impacta en la vida de les estudiantes?

Es una pregunta que nos estamos haciendo aún. Justamente a partir del estallido social del 18 de octubre, sin duda alguna nos afecta a todes como personas, pero también en este proceso de acompañar a estudiantes y facilitar este tránsito impacta de manera significativa. Nos hemos planteado varias preguntas que nos han permitido reflexionar y sobre todo creemos que el tema acá tiene que ver con cómo propiciar la reflexión en el estudiantado. Asumir que tenemos respuesta frente a escenarios complejos para el país completo es ilusorio, entonces creemos importante generar espacios para debatir y facilitar el proceso, adaptándonos. Buscamos darle sentido a la oportunidad que esto implica, el cómo como estudiante puedes intervenir y hacerte parte de este nuevo Chile. El plantearnos escenarios sociales y políticos como parte importante, una oportunidad de formación. Sabemos que se viene movido y vamos a trabajar en función de ello.