Liceos de Buin y Calera de Tango comparten con adultos mayores en el marco de los Proyectos Participativos PACE

Jóvenes y adultos mayores se encontraron en una intensa mañana de aprendizaje en el hogar de ancianos “La Esperanza” de Buin. Las y los estudiantes organizaron presentaciones artísticas y compartieron con los residentes del espacio, reflexionando sobre la importancia de cuidar y valorar a las personas de la tercera edad.

Durante el pasado lunes 10 de junio una llamativa visita llegó hasta el hogar de ancianos “La Esperanza” de Buin. Un amplio contingente de estudiantes arribó en el espacio para compartir con los adultos mayores, reflexionar sobre sus cuidados y entregarles un momento de diversión, luego de preparar una serie de presentaciones artísticas.

En el marco de los Proyectos Participativos del Programa PACE-UCSH, el estudiantado de los liceos A-131 de Buin, Poetisa Gabriela Mistral de Calera de Tango y el Liceo Técnico Profesional de la comuna organizaron una mañana inédita para los 19 adultos mayores que residen en el hogar. La actividad de aprendizaje y servicio tiene por objetivo entregarles las herramientas para consolidar sus vínculos con la comunidad.

Ricardo Bustamante, profesor encargado PACE del Liceo Técnico Profesional de Buin, detalló que iniciaron este proceso a fines del año pasado. “Ha sido muy fructífero, dado que implica realizar un trabajo entre comunidades educativas. Hay varios liceos coordinados y eso nos permite conocer y aprender de las experiencias de otros establecimientos”, destacó.

A juicio del docente, la posibilidad de reunir a los jóvenes con adultos mayores es un ejercicio que permite grandes aprendizajes para ambos grupos. Sobre todo a la hora de entender el desarrollo personal como algo inseparable de la comunidad y lo social: “Los adultos mayores, especialmente en Chile, han estado un tanto olvidados y se puede vivenciar que falta compañía, al igual que derechos sociales. Por eso, en relación a lo humano, nunca está demás compartir con ellos y ser parte de una actividad como esta”.

La jornada comenzó con presentaciones musicales, siguió con bailes y contempló hasta un juego de bingo con premios para quien ganara. También hubo tiempo para compartir un desayuno que dio espacio a las conversaciones de los ancianos y ancianas con el grupo de estudiantes.

“Es una experiencia enriquecedora para ellos, estaban muy entusiasmados con venir. Ver y acompañar a las y los abuelitos genera un sentimiento en lo social y muchos aprendizajes”, manifestó el orientador del Liceo A-131 de Buin y encargado del Programa PACE, Daniel Alvial.

El profesor de Educación Física recordó que “Chile va a ser un país de adultos mayores, la población está envejeciendo y creo que esto ayuda a los jóvenes para conocer la realidad de las personas. Ellos mismos se han dado cuenta que a los abuelitos les cuesta moverse, que necesitan asistencia. Esto colabora a que tengan una visión distinta, es bueno que se vayan preparando para atender y cuidar a sus cercanos, como a sus abuelos y padres”.

Dos abuelos juegan al bingo. La mujer viste chaqueta azul y acomoda sus monedas en los cartones de lotería, mientras un anciano vestido de chaqueta verde y gorro café con rayas blancas la observa atento.

“Nuestros abuelitos lo agradecen”

Emocionados y comprometidos, al finalizar la actividad los estudiantes dieron las gracias a los integrantes del hogar de ancianos por el cálido recibimiento y aseguraron que esperan regresar lo antes posible.

Mariana Leiva, presidenta del Centro de Estudiantes del Liceo A-131, detalló que vivieron una mañana “muy significativa emocionalmente, nos sorprendió las realidades que hemos visto, el recibimiento que nos dieron fue algo que no esperábamos. Fueron muy cariñosos, nos entregaron mucha sabiduría. Queremos seguir viniendo porque vimos sus caritas de felicidad y eso nos encantó”.

Para José González, estudiante del Liceo Técnico Profesional de Buin, se trató de una experiencia única: “Poder compartir con estos abuelitos llena el alma y en lo personal, me genera conciencia para poder cuidar a los abuelos que estén cercanos a mí. A la vez, me gustaría hacer un llamado a todos los jóvenes y a la gente adulta a que puedan colaborar, acercarse a un hogar a visitarles. Yo compartí con dos de ellos y nada que decir, pura risa, fue un momento muy grato que me gustaría volver a repetir”, señaló.

Las actividades fueron coordinadas durante meses por los estudiantes y los profesionales encargados del Programa PACE. En esta línea, la trabajadora social del Liceo Poetisa Gabriela Mistral, Zuska Rivera, explicó los beneficios de la modalidad de aprendizaje de servicio para las y los jóvenes.

“Nos ha gustado mucho, siempre nos ha dado buenos momentos. Nos permite acercarnos a la comunidad y ha sido muy gratificante que los chiquillos conozcan otras realidades. Además, que estén vinculándose con otros colegios de esta comuna también ayuda a que ellos se vayan desarrollando como estudiantes y como personas”, manifestó.

La alegría de compartir con los adultos mayores no fue sólo para los estudiantes. Nora Oliver, una de las dueñas del hogar “La Esperanza”, agradeció a los visitantes por acercarse a compartir un buen momento.

“Nuestros abuelitos lo agradecen. Ojalá hubiera más grupos de jóvenes que pensaran en los ancianos, que les hace mucha falta un rato de diversión. Es bueno que se relacionen con los adultos mayores, porque todos vamos para allá y cuando uno es joven no piensa en esto, pero la realidad es diferente. Ellos ahora van a tener un poco más de cuidado con los ancianos que encuentren en el camino”, sostuvo.

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