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Vianney Sierralta, abogada y activista sorda: “Es fundamental que la LSCH esté garantizada a nivel constitucional, porque es lengua y patrimonio cultural de nuestra Comunidad Sorda”

La primera abogada sorda de Chile, directora de la Fundación Nellie Zabel -que trabaja activamente por el empoderamiento de las mujeres sordas- detalla el presente de esta comunidad y explica por qué el reconocimiento constitucional de la Lengua de Señas Chilena es la llave para avanzar en sus principales demandas.

– ¿Cómo es el presente de la Comunidad Sorda en Chile? ¿Se ha avanzado en la garantía de sus derechos sociales?

Vemos que actualmente nuestra comunidad está más fuerte que hace unos años atrás. En ese sentido, creo que la ratificación de la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad en el año 2008 no ha sido en vano: hemos tomado conciencia de nuestros derechos y de la necesidad de exigirlos, por el simple hecho de ser parte de la ciudadanía. Como comunidad estamos más alertas cuando estos derechos no se respetan, por ejemplo, estamos pendientes de que se cumpla el derecho de acceso a la información, porque es el que históricamente más nos ha penado y es el que se relaciona estrechamente con nuestra lengua, que es la Lengua de Señas Chilena.

Creemos que, gracias al activismo que ha mostrado últimamente nuestro colectivo en materia de género, algo se ha avanzado y vemos mayores intenciones que antes en la incorporación del servicio de intérpretes. Pero lamentablemente es sólo eso, pareciera que aún se trata de intenciones, es evidente que el Estado no se ha hecho cargo de hacer valer este derecho, y sólo ha demostrado acciones aisladas y poco consistentes, y esto se debe a que el reconocimiento legal de nuestra Lengua de Señas Chilena aún no se ha conseguido.

Creo que se ha avanzado sólo parcialmente en el derecho a que todo niñe sorde se debe educar en su lengua materna, la LSCh. La gran mayoría de les estudiantes sordes se encuentran en escuelas regulares con programas de integración: si bien en el 20% de las Escuelas con PIE existe la figura del intérprete, profesores sordes o co-educadores sordes, aún no hay total claridad del rol que cumplen dentro de la educación de les estudiantes, lo cual también actúa como una barrera que no permite generar avances tan inmediatos. Pero es aún peor la situación en la cual hay un 80% de escuelas con PIE en las cuales no se están respetando los derechos lingüísticos y culturales de niñes sordes, quienes se encuentran en un aislamiento comunicativo total.

Tenemos la famosa Ley 20.422, que si bien es un paso para incluir a las Personas en Situación de Discapacidad, como Comunidad Sorda creemos que estamos demasiado invisibilizadas al ser incorporadas dentro del grupo de personas con discapacidad en general. Esto nos impide ser consideradas como una minoría lingüística y cultural, y es así cómo se resta total importancia a que se legisle sobre nuestra lengua.

– ¿Cuál es la realidad que viven las mujeres sordas y qué demandas te parecen urgentes para la protección integral de sus vidas?

Si hablamos de la generalidad de mujeres sordas, su realidad aún es carente de derechos: vemos mucha violencia psicológica, física, sexual; muchas de ellas aún tienen escasas herramientas para enfrentarse a sus agresores, porque la violencia -si ya se ha normalizado entre las mujeres- en el caso de las mujeres sordas ha sido aún más, justamente por este histórico no acceso a la información en su lengua, incluso partiendo desde sus propias familias. En el caso de las niñas y adolescentes, nos hemos enterado de muchos casos de violencia sexual y cibernética, sobre todo en este tiempo de pandemia, y acá vemos nuevamente cómo la familia está ausente para prevenir este tipo de abusos o delitos, precisamente por esta falta de comunicación en la lengua que les es propia. Los casos de vulnerabilidad son repetitivos, y cuando llegan a denunciar, las mujeres sordas deben pasar por otra barrera, que es comunicarse con funcionarios públicos, o del poder judicial.

Nos parece urgente que las mujeres sordas se informen a tiempo de sus derechos, y eso necesita hacerse a través de su lengua, para que ellas no estén desprovistas de herramientas al vivir situaciones de abuso o violencia, que estén empoderadas y sepan lo que se debe hacer, que no queden en el terreno de la vulnerabilidad, y eso se logra con una información a debido tiempo de sus derechos. Otra demanda que es urgente satisfacer es que las redes de apoyo y de contención hacia las mujeres, del área judicial o de salud, sean accesibles y contemplen la accesibilidad con servicios en Lengua de Señas Chilena, porque nada sacamos logrando que ellas estén informadas, pero que sigan teniendo una tremenda barrera comunicacional al llegar a las redes de apoyo, no generaríamos un cambio real.

– ¿Por qué es importante que la LSCH esté garantizada en todas las instancias educativas y de difusión pública?

En países desarrollados, esto no es tema, porque es un derecho garantizado desde que el niñe sorde nace. Para responder a tu interrogante, yo te puedo hacer una contra pregunta… ¿cómo te hubieras sentido tú si en tu infancia hubieses estado en una escuela donde no se hablaba tu lengua, y luego en la Educación Superior te encuentras nuevamente con esta barrera lingüística, y además te hacen ver que tu idioma materno tiene menos valor que el de la mayoría?, o ¿cómo te sentirías si en tu país se está viviendo alguna catástrofe natural, o necesitas enterarte de manera urgente acerca de alguna importante noticia a nivel nacional y en ese momento el mensaje se transmite en una lengua incomprensible para ti, quedando al margen de comprender?

Es fundamental que la LSCH esté garantizada y lo esté a nivel constitucional, porque es la lengua y patrimonio cultural de nuestra Comunidad Sorda, es la lengua que nos permite construirnos y educarnos como personas visuales, y por ello su modalidad es acorde a nosotres, al ser viso-gestual. El hecho que no esté reconocida como lengua, es ignorar que existimos como una minoría lingüística, no obstante existimos y somos parte de la ciudadanía de este país. Por lo mismo, necesitamos que les niñes sordes se eduquen en su lengua, no sólo para acceder a los contenidos académicos, sino para que participen en la vida escolar, en instancias de diálogo, de formación cívica, de formación valórica, etc.

– De cara al plebiscito y ante un eventual cambio en la Constitución, ¿cuáles crees que son las principales demandas de la Comunidad Sorda?

En este momento el reconocimiento constitucional de la Lengua de Señas Chilena es la demanda más relevante y necesaria que tenemos como comunidad, es el elemento cultural y lingüístico que nos distingue de las personas de la comunidad oyente.

Lo que tenemos actualmente, como decía antes, en la Ley 20.422, que establece normas sobre igualdad de oportunidades e inclusión social de las Personas con Discapacidad, promulgada el año 2010. Esta Ley, en su artículo 26, “reconoce la Lengua de Señas como medio de comunicación natural de la comunidad sorda”, sin embargo no se habla de lengua como tal. Necesitamos que sea reconocida a nivel constitucional como lengua, como un idioma, porque eso le otorgaría el valor que realmente tiene, eso haría que a nivel de Estado se tome conciencia que esta lengua esté presente en instancias de todo tipo: en la salud, en la educación, en las instituciones públicas, en los trámites, etc., a través de intérpretes en LSCh o incluso de mediadores sordes, esto se encuentra exigido por el propio Comité de la ONU que hace seguimiento del Estado Chileno para cumplir con la Convención de los Derechos de las Personas con Discapacidad (CDPD).

Al ser reconocida como lengua, tendría suficiente peso para generar instancias de formación profesional para quienes prestan servicios de interpretación en LSCh, cuestión que aún no existe en nuestro país. Les intérpretes se han ido formando por su cuenta, a través de múltiples cursos de LSCh o del Postítulo de Interpretación en LSCh, impartido por la UMCE desde el 2013, pero no hay en este momento instituciones que ofrezcan esta formación como carrera, por ejemplo. Además, al ser reconocida la LSCh como lengua, fortalecemos la exigencia de que este derecho se cumpla en la educación de les niñes sordes, se posicionaría mucho más fuertemente la presencia del intérprete profesional, del docente sorde y del coeducador sorde en las escuelas. En resumen, este reconocimiento constitucional sería la llave para avanzar en muchas áreas que en este momento se encuentran restringidas.

– ¿Crees importante que el mundo oyente sepa incluir a la comunidad sorda y aprenda LSCH? ¿Qué instancias se deberían promover en este sentido?

Creo que no podemos ver todo de manera unidireccional. También nosotres, con este paulatino despertar que estamos teniendo como comunidad, debemos ser capaces de entrar en los espacios de acción de la mayoría oyente, tenemos mucho que aportar, hay gran desconocimiento de nuestra cultura, entonces es nuestra oportunidad de visibilizarnos: en el mundo político, en lo educativo, en lo artístico, en lo cultural, etc. Por ende, creo que debe existir disposición de ambas partes, es un acto recíproco: somos responsables de involucrarnos y de participar socialmente, pero al mismo tiempo las personas miembros de esa mayoría oyente tienen que actuar desde el respeto hacia nuestra diversidad, o sea, que sintamos no sólo una acogida, no sólo abrir la puerta, sino una posibilidad real y permanente interacción. Para ello, claro que se hace fundamental el aprendizaje de la LSCh, pero si a nivel de Estado aún hay una deuda en esta materia, entonces la sociedad no tomará conciencia que es importante manejarla.

En este momento hay muchas instancias de enseñanza de LSCh, inclusive on line, hay muchas agrupaciones u organizaciones de personas sordas que están impartiendo cursos, y esto se aplaude, también existe un interés creciente de la comunidad oyente por aprender… pero si desde el Estado no hay un reconocimiento de la LSCh como lengua, las acciones que emprendemos como Comunidad Sorda se ven muy solitarias y sin mayores proyecciones. No está demás resaltar que las personas que tienen la prerrogativa, la preferencia de enseñar la LSCh, son las personas sordas calificadas para hacer esta labor, que son a su vez hablantes de una lengua viva y dinámica en constante crecimiento. Hay que tener cautela en esto, pues en varias ocasiones surgen personas oyentes que se involucran en este terreno y pueden hacer un enorme daño al pretender enseñar y realizar una labor sin la comunidad, sin considerar sus sentimientos y necesidades y sin tener calificación para ello; no obstante, las mismas personas sordas, que han adquirido la LSCh de manera natural, pueden desempeñarse como enseñantes por ser transmisores de su propio patrimonio cultural.

*Esta entrevista fue abordada de forma colectiva con el Equipo de Comunicaciones de Fundación Nellie Zabel.

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